(No voy a explicar que un juego de rol no es nada más que un juego de mesa con personas sentadas alrrededor de una mesa tirando dados)

Hace un tiempo dije que iría escribiendo sobre mis partidas de Delta Green. Es hora de hablar de mi adaptación de Lover in the Ice.

Vienen espóileres, así que si estás leyendo esto y vas a jugar la aventura, mejor que no sigas leyendo.


Lover in the Ice tiene un problema: se desarrolla con una enorme ventisca como ambientación, que se supone que es capaz de paralizar una ciudad entera durante una semana.

Los lugares son un problema, puesto que Delta Green juega mucho con la extensión de los estados unidos continentales. Pero en España, lo que un temporal de nieve hace es que pueblos pequeños del norte de la península se queden incomunicados.

Así que tras barajar unos cuantos sitios, decidí que la aventura se desarrollaría en Pamplona. Y el almacén estaría en un garaje de tractores de cualquier pueblecito en la carretera a Roncesvalles.

Y lo mejor de todo es que para ambientar la partida, hice que mis jugadores se tragaran los telediarios del 6-8 de enero de 2018. ¿Quieres que tus PJs se hagan a la idea de que hay un temporal de nieve que está tirando árboles abajo y dejando pueblecitos aislados? Pues ponles imágenes de quitanieves y de la UME y la Guardia Civil empujando coches:

El resto de la aventura se adapta sola. Un polideportivo con un despliegue de la UME por aquí, un pueblecito aislado por allá, un caserío convertido en hotelito por acullá, y cambia el sheriff por un Policía Foral para rematar.

El resultado es muy bueno. Los PJs saben a dónde tienen que ir (al garaje y a buscar al currito de Iberdrola), es perfectamente plausible que en un pueblo sólo haya una casa habitada (el resto se desaloja pro el temporal), y hay ambientación gráfica para todo.

En lo que a mi grupo respecta, me sorprendió gratamente que los PJs han ganad un grado de cinismo absoluto. La propuesta de “¡Pues quemamos el edificio!” tuvo un 80% de aceptación en los primeros 10 segundos. Todo sea con tal de que los horrores cósmicos no salgan a la luz.